El polo, un básico de espíritu deportivo

Nació como una prenda deportiva. Algunos cuentan que su historia se remonta a finales del siglo XIX en la India, cuando los soldados y cultivadores de té británicos que por entonces habitaban en Manipur, adoptaron la costumbre de jugar al polo con caballos y elefantes. Fue entonces cuando establecieron el primer club de polo en 1859.

Con el tiempo este deporte fue aumentando su popularidad llegando a occidente y convirtiéndose en asiduo entre los ingleses. Estos comenzaron a interesarse entonces por la vestimenta utilizada para practicarlo: camisetas de manga larga de algodón. Pero como resultaban algo incómodas, se les ocurrió añadirle botones al cuello para evitar que se agitaran al galopar.

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Se dice que cuando John E. Brooks, nieto del fundador de la marca americana Brooks Brothers, fue en un viaje de negocios a Inglaterra algunos años después, su atención por los cuellos de las camisetas de los jugadores de polo fue tal, que al llegar a Estados Unidos aquella visita le sirvió de inspiración para que en 1896 lanzara al mercado un modelo de camisetas con dos botones pequeños en las esquinas para fijar el cuello. Probablemente ésta sea la primera versión oficial del polo que existe.  

¿Entonces fue el polo el deporte precursor de la prenda de vestir?

Podríamos decir que sí, aunque más tarde, el polo fue extendiéndose a otros deportes. En 1926, el francés René Lacoste, leyenda del tenis e inventor incansable, creó una prenda blanca de algodón y manga corta, cuello abotonado y un pequeño emblema de cocodrilo verde en el pecho, como símbolo del mote “Le Crocodile” con el que era conocido entre sus fans. ¿Te suena? Sí, es el polo que conocemos hoy día. 

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Con el tiempo el polo llegó a ser también la prenda fetiche del golf. Y no fue hasta los setenta, cuando dejó de ser una prenda exclusivamente deportiva, de la mano de Ralph Lauren. El neoyorquino creó una línea llamada “Polo” con el logotipo de un jugador de polo a caballo, pensada para el día a día, no únicamente para deportistas. 

El polo, una prenda para el día a día

Desde entonces, el polo se ha convertido en el mejor aliado contra el calor en los tórridos días de verano, una prenda básica en todo armario masculino. Y es que el polo, considerado más informal que una camisa, pero más de vestir que una camiseta, es cómodo, fresco y muy versátil. Además, su infinidad de colores, permite crear estilos muy variados. 

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¿Quieres ir con él a la oficina? Combínalo con un pantalón chino y un cinturón.  ¿No sabes que ponerte para sacar a cenar a tu chica a ese sitio que tanto os gusta? Pruébalo con unos vaqueros y unos mocasines. ¿Quieres innovar un poco con el look dominguero de paseo, vermut y paellita? Con unas  bermudas y unos náuticos, estarás ideal.  

A pesar de la versatilidad del polo, ese clásico que se adapta a los tiempos, todavía hay muchos que no se atreven con él y siguen sufriendo las calores veraniegas mientras se arremangan continuamente las mangas su tan devota camisa. Y es que siguen existiendo algunas dudas sobre el cómo y el cuándo llevar esta prenda.

¿Se debe llevar el polo por dentro o por fuera del pantalón? ¿Con qué tipo de calzado queda bien el polo? ¿Abrochado o desabrochado? ¿Mejor liso o estampado? ¿Puedo llevar un polo con americana? ¡Aquí os dejamos unos cuantos looks para que os sirvan de inspiración este verano!

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(Fuente infografía: Real Men Real Style)
Por | 2019-07-05T08:55:17+00:00 julio 5th, 2019|Artículos|Sin comentarios

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